Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://tiannaamce114158.izrablog.com/40624201/cundinamarca-exclusiva-el-edén-privado-de-la-sabana